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Curso anual del Departamento de Investigación Psicoanálisis con Niños - NRC

 

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CURSO DEL DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN DE PSICOANÁLISIS CON NIÑOS CIEC- NRC

 

 

 

 

ARGUMENTO

 

Nos proponemos abordar el campo de las psicosis en la infancia y en la adolescencia, orientados por la enseñanza de Jacques Lacan y el programa de investigación sobre la psicosis ordinaria que abrió Jacques-Alain Miller. Ubicaremos sus tesis principales y los conceptos claves con los que Lacan funda el estudio de las psicosis, con sus torsiones. Buscaremos reconstruir los interrogantes a los que cada uno de los giros en su enseñanza intenta responder, para hallar cada vez la perspectiva cambiante y las consecuencias que se derivan para la epistême y la práctica analítica.

 

Esta es una práctica flexible, en tanto el psicoanálisis ha acompasado –de la mano de Freud y Lacan– los cambios de época. Estamos implicados hoy en esclarecer las consecuencias en la subjetividad actual, en una civilización que está más en simpatía con el esfuerzo que hacen los psicóticos de inventarse recursos particulares, cuando la ciencia y el mercado han hecho callar al Nombre-del-Padre (N.P.) como instrumento estándar. Así cada quien debe reinventar nuevas herramientas para ubicarse frente a las exigencias de goce que le impone el mundo actual.

 

Al borrarse los usos estándares del N.P., se borra cierto uso de la barrera entre psicosis y neurosis. Esto no quiere decir que desaparezcan las categorías clínicas que nos orientan en la conducción de un tratamiento posible. Los diagnósticos clínicos y las estrategias, en los usos que hacemos en la transferencia –con el sujeto, con los padres y en las instituciones en la que los niños y adolescentes juegan su partida subjetiva– se convierten en una maniobra clave en la política de los tratamientos.

 

La política del psicoanálisis va a contrapelo de las clasificaciones actuales de las neurociencias, que pretenden forcluir al sujeto por el cálculo, la disciplina y el control, en una nominación exhaustiva con categorías de trastornos, dentro de cuadros clínicos que fuerzan a verificar todo padecimiento del sujeto con una codificación patológica de los manuales diagnósticos.

 

En ese sentido, Miquel Bassols (1) releva cómo cada sujeto hoy, en un intento de solución, inventa su “avatar” –que es la imagen gráfica con la que cada uno se identifica en el espacio virtual de internet– pero también es el avatar del circuito pulsional, en tanto la pulsión debe construir su objeto a través de la serie de avatares, vicisitudes siempre singulares de cada quien.

 

Nuestra orientación como psicoanalistas se encauza en una cuestión esencial: “saber cómo un niño se confronta a cierto real, pues este Real, que él tiene, después de todo, que construir, encima nombrarlo, asirlo. Nuestra interpretación apunta a ayudarlo a construir su Sinthome, es decir, su respuesta a ese Real” (2).

 

Es decir que es bajo transferencia que el analista interviene –volviéndose un instrumento a la mano del niño– para ajustar, construir con él, o anclar sus invenciones, aquellas que le ayuden a vivir mejor.

 

(1) Bassols, Miquel - Entrevista Seminario Internacional del CIEC - Jóvenes 2017

(2) Stevens, Alexandre - Notas de Niños 1 - Pág. 53

 

 

PROGRAMA

 

Primer tramo. Elementos diagnósticos

1- Las psicosis son asunto de sujeto.

2- La clínica estructural, La clínica del sinthome.

3- Las psicosis en la infancia.

4- Autismo.

5- Los instrumentos diagnósticos.

6-El diagnóstico en Psicoanálisis es bajo transferencia.

 

Segundo tramo. Tratamientos de las psicosis

1- Las psicosis en la época. ¿Cómo incide la época del Otro que no existe en las subjetividades de niños, adolescentes, jóvenes?

2- Tratamientos de las psicosis en la infancia bajo transferencia.

3- La práctica con sujetos autistas.

4- ¿Hay tratamiento de la pulsión en las psicosis?

5- Soluciones posibles para el agujero forclusivo.

6- Presentación clínica.

 

 

Docentes: Adriana Laión, Silvina Sanmartino, Eugenia Molina y Claudia Lijtinstens

 

Inicia: viernes 5 de mayo.

Inscripciones en: CIEC Mariano Moreno Nº 36. TEL (0351) 4253159

Frecuencia: 1ros y 3ros viernes de cada mes.

Horario: de 18 a 19.30hs

Duración: Anual

Aranceles: $500 por mes o de contado efectivo Mayo, Junio y Julio $1300

Contactenos a: e-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

Responsable de enseñanzas: Beatriz Gregoret

Comisión: Andrea Noriega, Silvia Perassi, Florencia Re y Agostina Ventre.

 

 

El 1 de setiembre se transitó la octava clase del curso, bajo la temática “Tratamientos de las psicosis en la infancia bajo transferencia”. Eugenia Molina nos invitó a pensar sobre la clínica con niños a través de un caso de psicosis ordinaria.

Inició la clase retomando una pregunta del encuentro anterior ¿podemos localizar en la clínica signos discretos incluso con niños pequeños?

La docente nos adelantó que sí, que nos podemos encontrar con signos “más discretos”, pero que sólo bajo transferencia los podemos localizar. Capturar estos signos sutiles permite maniobrar y despejar el arreglo singular; no solo el campo de las psicosis, sino también el de la neurosis.

En la clínica de la tonalidad, de la sutileza, es importante la pregunta acerca de cómo opera el deseo del analista. Nos decía el deseo del analista no es un deseo de saber, no es el deseo de ser psicoanalista. La clínica con niños pone a prueba el deseo del analista, por lo que es fundamental que tengamos conocimiento de nuestro goce, de nuestros restos sintomáticos, para poder capturar esos signos discretos. En ese sentido la experiencia del análisis del practicante y el dispositivo del control toman su relevancia en la especificidad de la clínica con niños.

Nos acercó así el concepto de “analista instrumento”, de Miller: “Cuando se trata de niños es el analista el que es un instrumento. Deberíamos decir: El niño con el analista”1. El analista interviene volviéndose un instrumento a la mano del niño, en tanto es partenaire está obligado a tomar la iniciativa, no sin poner el cuerpo.

Para localizar estos signos nos presentó un caso de psicosis ordinaria en un niño pequeño, y nos manifestó: hay que escuchar los modos en que trasmite lo que dice; cómo de manera sutil hay un S1 que no se articula a un S2, en donde no se encuentra el armado de una ficción.

De ficción nos aportó, que ficcionar es diferente a contar una historia; a la infinitización del sentido. Ficcionar es la posibilidad de detener la metonimia y poder utilizar la metáfora, es poder representar. Es dar cuenta de un abrochamiento.

Del mismo modo, nos trasmitió que; podía situar en el cuerpo de este niño signos de una dislocación, sin ensamble entre las partes, una relación endeble con la posibilidad de “tener un cuerpo”. Había en este caso una extranjeridad con respecto al cuerpo; es fundamental preguntarse por el estatuto del cuerpo en la clínica para pensar en la psicosis ordinaria.

Entonces se trata de capturar estos rasgos de infinitización y exceso para que el niño en el encuentro con el analista tenga la chance de construir lo más parecido a una defensa, pueda estilizar su respuesta, que algo de eso pueda hacer de broche al cuerpo, que algo haga de grapa. Algo emprendido en transferencia que posibilite una invención singular.

Es la clínica del funcionamiento, la clínica tonal, la clínica del Sinthome la que nos permite pensar en cada detalle, en cómo se arma esa arquitectura de los signos discretos, en cómo se organiza la singularidad de cada quien. El analista se presta a estar a la mano, a ser instrumento para encontrar esas invenciones que abrochen, que hagan de ancla y que se pueden captar bajo transferencia.

 

Andrea Noriega.

 

 

¡Los esperamos el viernes 29 de setiembre!

 


 

 

1 Miller; J.A. “interpretar al niño” .Carretel n°12 .Bilbao 2014

 

 

 

 

 

El viernes 18 de agosto comenzamos el segundo tramo del Curso. Titulamos este módulo: Tratamientos de las psicosis. Esta clase fue dictada por Eugenia Molina, quien tomó la temática: Las psicosis en la época, haciendo foco en dos puntos centrales: uno la época del Otro que no existe, otro las psicosis ordinarias; no sin la pregunta por la Clínica y la posición del analista.

 

Eugenia comenzó tomando tres referencias: un párrafo del argumento de este curso: “Esta es una práctica flexible, en tanto el psicoanálisis ha acompasado de la mano de Freud y Lacan los cambios de época. Así estamos implicados hoy en esclarecer las consecuencias en la subjetividad actual, en una civilización que está más en simpatía con el esfuerzo que hacen los psicóticos de inventarse recursos particulares…”; una frase de Lacan del año 53`, del Escrito Función y campo de la palabra y el lenguaje: “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la singularidad de su época”[1]. Y una cita de Bassols que dice: “la psicosis ordinaria es la subjetividad de la época”[2]. Tomando estas referencias insistió en que los analistas tienen que tener la flexibilidad para dejarse enseñar por las psicosis ordinarias, que se trata de un concepto del que hay que dejarse atravesar en la práctica. Y que la época del Otro que no existe aloja más amigablemente a la psicosis ordinaria.

 

Nos transmitió que “el Otro que no existe” es un término de Miller, y que Lacan ya lo había formulado cuando introdujo el S(Ⱥ), significante del Otro barrado, en el Seminario 20; que dice de la inexistencia del Otro. Tomando como referencia el Curso de Miller El Otro que no existe y sus comités de ética, caracterizó la época como de la pluralización de los NP, en la que hay descreimiento del Ideal, caída de los semblantes y va en beneficio de un ascenso del objeto a. Hay un empuje al goce y predomina una modalidad de goce “autista”, en la que se prescinde del Otro. Es una época en la que hay un intento de restituir al Otro a través de lo que Laurent llama “Comités de ética”, se pretende introducir una regulación en donde el NP falla. Son normativas que intentan impactar allí en donde no se produce lo que Lacan dice en el Seminario 19: “el padre es el que debe impactar a la familia”[3]. Es la época del “no-todo”, en la que la autoridad no tiene el lugar de excepción, no hay excepción y se entra en un régimen de evaluación y vigilancia en el que todos quedan bajo sospecha, todos sospechosos.

 

A partir de la última enseñanza en la que los registros Real – Simbólico – Imaginario son equivalentes podemos ver cómo los sujetos producen invenciones singulares a la hora de hacerse una nominación, sujetos que no necesariamente cuentan con el NP (Nombre del Padre) como abrochamiento, sino que pueden inventar otros arreglos que con el NP.

 

Tomando los textos Efecto retorno de la psicosis ordinaria de Miller y Las psicosis, ordenadas, bajo transferencia de Miquel Bassols, la docente resaltó que nuestra clínica es una clínica de la intensidad y que para poder escuchar si hay pequeños índices de forclusión, signos discretos que nos permitan pensar que se trata de una psicosis tenemos que poder escuchar de qué sufre el parlêtre que nos consulta, ser muy precisos,

 

ver cómo se ordenan esos signos y qué arquitectura arman, bajo la lógica de la transferencia.

 

De esta manera, Eugenia nos transmitió cómo el campo de la psicosis ordinaria, solidario con la época del Otro que no existe, nos permite verificar en la clínica que el abanico de soluciones posibles al agujero forclusivo se amplían, se diversifican.

 

¡Los esperamos en la próxima clase que será el 1 de septiembre!

 

 

                                                                                                                                             Agostina Ventre


 

El 4 de agosto se realizó la última clase del primer tramo del Curso anual de Las Psicosis en la infancia. Invenciones ancladas bajo transferencia.

 

Adriana Laión desarrolló dos puntos importantes: el diagnóstico en psicoanálisis y las entrevistas con padres.

 

Los textos que orientaron este recorrido fueron: “Alocución sobre la psicosis del niño”,1 La Psicosis Ordinaria2 y Los Inclasificables de la clínica psicoanalítica3.

 

Adriana nos planteó que, desde un comienzo, que la transferencia en la psicosis fue un tema complicado. Para Freud el psicótico era no analizable, y es Lacan quien nos enseña a no retroceder ante la psicosis.

 

En el trabajo con el psicótico de lo que se trata es de la oferta que se le hace, la cual depende de la formación del analista. Es necesario que el analista esté libre del prejuicio de considerar a la psicosis como en déficit con respecto a la neurosis y que de esa oferta pueda hacer surgir una nueva demanda, a la que Miller denomina neotransferencia.

 

En las psicosis, a diferencia de las neurosis, no se instala el Sujeto Supuesto Saber, porque el saber está del lado del sujeto. Pero sí se puede inventar en el encuentro con un analista, si hay la oferta de leer el modo particular en que el sujeto se relaciona con su cuerpo, el goce, los otros, los objetos. Lo que podemos situar ahí es la producción de lalengua de la transferencia. Una lengua que se inventa entre el analista y el analizante y que permitiría tejer un nuevo lazo social.

 

Esa lalengua está hecha de cualquier cosa, de malentendidos, no tiene sentido, es algo que hace señas, que irrumpe a nivel de un sonido, un detalle, una marca y en donde es importante que el analista encuentre esos divinos detalles, y pero para ello es necesario no comprender, soportar el silencio, el enigma, el no saber, esperar que algo insista. Se necesita de tiempo y es sólo bajo transferencia que eso se produce.

 

La presencia del analista es decisiva, es el analista quien decide qué se sanciona y qué no. En ese encuentro, se aloja un goce que está desregulado, a la deriva, en exceso, donde tenemos que producir una hiancia, agujerar algo de ese goce pleno que invade al sujeto, y en donde cada uno pueda encontrar una graduación más vivible.

 

El trabajo con las psicosis es un tratamiento del exceso, nos remarca Adriana.

 

En el texto de Lacan “Alocución sobre la psicosis del niño”4 plantea que la relación del niño con la madre tiene que ver con el goce y no con el amor, y que nuestra función como analistas es oponerse a que el cuerpo del niño responda como objeto a del fantasma de la madre.

 

Pero no sólo trabajamos con el niño psicótico, sino también con sus padres, la escuela o quien decide llevar a un niño a un analista. Adriana nos orienta sobre

 

ciertas cuestiones a tener en cuenta en el trabajo con padres, preguntarnos ¿quiénes vienen a la entrevista? ¿qué nos demandan? ¿cuál es la interpretación de cada uno sobre lo que le pasa a su hijo?

 

Nos aclara, que ante todo recibimos a un sujeto, a un hombre o a una mujer, que algo tienen para decirnos sobre lo que le pasa a este niño.

 

Lo delicado es la justificación de recibir o no a un niño para que comience un tratamiento, que es una cuestión de la ética del psicoanálisis. Y ¿qué lo justifica? Si escuchamos algo de sufrimiento en este sujeto, que es diferente a escuchar los distintos modos de funcionamiento o de arreglos que cada sujeto encontró.

 

Concluimos en esta clase con el primer tramo de los “Elementos Diagnósticos” de este curso. Los esperamos el viernes 18 de agosto a las 18 hs. en el Auditorio del CIEC, para dar comienzo al segundo tramo “Tratamientos de las Psicosis”. Nos acompañarán como docentes Eugenia Molina y Claudia Lijtinstens.

 

Eugenia Molina, será quien en el próximo encuentro nos hablará de “La psicosis en la época”. ¿Cómo incide la época del “Otro que no existe”5 en las subjetividades de niños, adolescentes y jóvenes?

 

Los esperamos!!!

 

 

                                                                                                                                                   Florencia Ré

 

 

*1Lacan, J. “Alocución sobre las psicosis del niño”, Otros Escritos, Paidós, Bs. As, 2014.

 

2 Miller, J y otros. La Psicosis ordinaria, Paidós, Bs. As., 2006.

 

3 Miller, J y otros. Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Paidós, Bs. As., 2005.

 

4. Ídem 1.

 

5 Miller, J y Laurent E. El Otro que no existe y sus comités de ética. Paidós, Bs. As.

 

 


 

 

Bajo el tema de los instrumentos diagnósticos en las psicosis ordinarias, el primer viernes de julio Silvina Sanmartino desarrolló los fundamentos analíticos de una clínica basada en el detalle. La última enseñanza de Lacan, orientada por lo real, permite cernir mejor los fenómenos clínicos actuales y las expresiones contemporáneas de los síntomas. De algún modo, el pasaje del discurso del Amo al discurso de la ciencia, tiene consecuencias en los tipos de soluciones que los sujetos encuentran. Si al discurso del Amo le correspondía la solución psicótica por la metáfora y el delirio, encontramos hoy que el discurso de la ciencia multiplica las figuras del Otro, haciendo un tratamiento del goce más bien con el recurso a la letra que al significante.

 

Es así que en un gran número de casos –Silvina trajo algunos ejemplos clínicos– nos encontramos con desencadenamientos discretos, hasta no identificables y donde los fenómenos elementales están ausentes. El carácter radical de la teoría clásica del desencadenamiento se explica por la lógica del significante concebida en términos de todo o nada. En cambio, los fenómenos psicóticos contemporáneos están menos referidos a la figura unificante del Amo, que brindaba los significantes para la identificación. Lacan acentúa la posición ética del psicótico llamándola “insondable decisión del ser” o “elección de libertad”, lo cual indica que el psicótico es quien rechaza trocar el goce por la significación. Consiguientemente, damos mejor cuenta de los fenómenos psicóticos contemporáneos – que a menudo son dispersos, parcelarios, pluralizados– recurriendo a su relación con lalengua y el significante asemántico.

 

Esta clínica abre la vía que consistirá en situar lo imaginario ya no determinado por lo simbólico, sino teniendo una equivalencia con él, tal como Lacan lo plasma en el nudo borromeo. Las llamadas “neopsicosis”, destacan el anudamiento de los tres registros, y no la subordinación a lo simbólico, es decir el carácter creativo de la psicosis y no su carácter deficitario. Con la perspectiva de esta clínica del detalle, Miller plantea que toda construcción simbólica es delirante, por lo cual el trabajo del analista es captar la manera particular, insólita que encuentra cada quien para dar sentido a las cosas, para dar sentido a la repetición de la vida. Es una clínica delicada, a veces encontramos pequeños índices, o intensidades en las que se manifiesta “ese desorden en la juntura más intima del sentimiento de la vida”. El desorden, tal como nos lo esclarece Miller en “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, puede situarse en la manera que se siente el mundo que los rodea, en la manera en que se siente el cuerpo o en la manera de referirse a sus propias ideas.

 

Por último en la animada conversación de Silvina con los asistentes, se insistió en que es sólo bajo transferencia como podemos dar cuenta de los fenómenos discretos de las psicosis ordinarias. Podríamos concluir afirmando entonces, que el principal instrumento diagnóstico para el psicoanálisis es la transferencia.

 

Nos encontramos nuevamente el 4 de agosto a las 18 hs. Hasta entonces!

 

 

                                                                                                                                                 Silvia Perassi

 

 

 

El viernes 16 de junio nos encontramos para continuar el recorrido del Curso. En esta oportunidad con un tema que genera muchos interrogantes: Autismo. Adriana Laión lo abordó desde tres puntos que fue desarrollando con precisión: político, clínico y epistémico. Los tres fueron anudados por la ética del psicoanálisis, la ética de la orientación por lo real, la orientación por lo más singular de cada sujeto.

 

Señalaré algunos puntos que he recortado de la clase. En primer lugar, Adriana nos hizo escuchar la posición que la AMP sostiene en relación al Autismo, con la enunciación que se transmitió en el Congreso de Río 2016, que el problema del autismo está en el centro de la política del psicoanálisis.

 

Asimismo, nos acercó la referencia de La batalla del Autismo, libro de Eric Laurent, en el que plantea que hay una crisis del control de la infancia, que ya no sólo se trata del control de la infancia con los diagnósticos del DSM IV sino que, con la pretensión de realizar un DSM V la cuestión diagnóstica se desmadró y el niño queda ubicado, no como ideal del deseo de los padres sino como objeto de goce. Nos encontramos con que lo real ha sido tocado por la ciencia, y lo que se producen son niños-objeto. La infancia bajo control desde el momento de la procreación. Señala el envés que trae el sobrediagnóstico, que podemos ubicar en tres epidemias: el Autismo, el Trastorno por déficit de atención y la Bipolaridad. Laurent, hace un llamado a los psicoanalistas a dar la batalla, que presten su voz a estos sujetos para que se puedan hacer escuchar.

 

Adriana se preguntó ¿de qué se trataría la batalla? Y nos acercó una primera respuesta: la batalla es contra los abordajes que abogan por la causalidad biológica y genética del autismo y que invalidan al psicoanálisis; la batalla es por reconocer la diversidad de síntomas que cubren el espectro autista; definir y acoger el signo singular que aparece en relación con el Otro, distinto en cada sujeto.

 

Con respecto a la clínica y el diagnóstico, siguiendo a Marita Manzotti, señaló que en el sujeto autista el agujero está desestimado, es un sujeto que no quiere saber nada del traumatismo de lalengua. Encontramos en este punto la insondable decisión del ser. Hay un demasiado de goce en el autista que lo empuja a producir un agujero mediante un forzamiento.

 

Para el diagnóstico de autismo Adriana ubicó algunos índices a tener en cuenta: la relación que el sujeto entabla con ciertos objetos; que no hay cuerpo, por lo cual se pega a determinados objetos, sujetos o estructuras; el objeto voz no está extraído, hay rechazo a toda interlocución, vive la emisión de la palabra como una mutilación; tiene alucinaciones; una especularidad singular.

 

Por último, quisiera recortar una orientación que nos acerca para el trabajo con estos sujetos que es la de reconocer lo que sí hay en cada uno.

 

¡Los esperamos la próxima clase, el viernes 7 de julio!

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

Laurent, E. La batalla del autismo. De la clínica a la política. Grama, 2013.

 

Manzotti, M. Clínica del autismo infantil. El dispositivo soporte. Grama, 2008

 


 

El viernes 2 de junio continuamos con la tercera clase de nuestro Curso, con un auditorio colmado y entusiasta, que con un gran despliegue de interrogantes hacen que cada

 

encuentro se torne más interesante. En esta ocasión se desarrolló el tema: “Las Psicosis en la infancia”

 

Silvina Sanmartino; realizó un recorrido en la enseñanza en donde Lacan a partir de la “Segregación” que lee de la época; en el texto “Discurso de clausura de las jornadas sobre Psicosis infantil” dictado en 1967; nos plantea que no nos podemos quedar sólo con la clínica del falo, de la metáfora paterna, del Edipo. Hay que tomar en cuenta el tratamiento del goce. Comienza a partir de aquí su desarrollo en relación al objeto a.

 

Así, el estatuto de niño se desplaza del falo al objeto a, produciendo un cambio en la dirección de la cura.

 

Es bajo la rúbrica del objeto a, que Laurent plantea que la sexualidad femenina, constituye la cuestión preliminar a todo tratamiento con niños, por lo que su carácter enigmático y sus avatares se convierten en el eje nodal a elucidar en la posición del niño como objeto.

 

Entonces ¿Qué se espera para un tratamiento posible de la psicosis infantil?

 

Laurent, nos dice “dar una versión del objeto a, es esto: un modo en que el niño, incluso el niño psicótico, venga a dar una posición, no de su inconsciente sino una posición de goce” i

 

En esta línea de tratamiento del goce, de su lalengua, Adriana Laión; nos presentó un caso donde nos invita a pensar sobre ciertos signos clínicos presentes en el diagnóstico de la psicosis en la infancia.

 

Para ello sitúa lo que es el lenguaje para Lacan, nos dice que lo que conforma el lenguaje es lalengua más el lazo social.

 

En las psicosis ubicamos lalengua fuera de la cadena significante y desconectada del lazo social. En su Seminario Aún, Lacan nos dice que el psicótico tiene un saber hacer con lalengua, no un saber sobre lalengua.

 

El lenguaje es una elucubración de saber sobre lalengua, que son las ficciones que el neurótico arma para tratar el agujero, eso que no tiene sentido. En la psicosis hay un modo original de abordar el lenguaje, fuera de los discursos establecidos.

 

En la psicosis ordinaria el analista debe captar ese saber hacer con lalengua; Adriana nos advierte que el escollo que se nos presenta es que desoímos su lalengua, en donde no hay efectos del sentido.

 

Miller señala que hay que intentar establecer las condiciones de la conversación con el psicótico. "Nos ofrecemos para que el sujeto psicótico se sirva de nosotros"

 

Nos preguntamos ¿Qué uso hace el psicótico de nuestra presencia?

 

Laurent, nos dice “El uso que hace el psicótico de nuestra presencia es labrar más unos surcos que otros. Nosotros tenemos que ayudarlo con método” “El método no consiste en partir de lo más secreto, de lo más profundo, de lo más escondido, pero procede de un surcamiento operado por la práctica”ii

 

Esto nos orienta éticamente, en no retroceder ante la psicosis y confiar en el saber hacer del sujeto para acompañarlo en una invención posible que no estaba escrita de antemano si no que se escribe bajo transferencia, y es este bajo transferencia lo que le permite tratar esa su lalengua que lo invade y producir las condiciones de una conversación posible.

 

 

                                                                                                                                              Andrea Noriega

 

 

i) Laurent Eric. “Hay un fin de Análisis para los niños. Ed. Colección Diva. Bs.As

 

ii) Miller y otros “las Psicosis ordinaria”.Cap. “Del psicótico al analista”. Eric Laurent. Pag. 296

 

 


 

El viernes 19 de mayo se dictó la segunda clase del Curso Anual del Dpto de Niños, “Las Psicosis en la Infancia.

 

Invenciones ancladas bajo transferencia”. Silvina Sanmartino y Adriana Laión fueron las docentes que con claridad desarrollaron en este primer tramo del curso, el siguiente punto: La clínica estructural, La clínica del sinthome. La forclusión del Nombre del Padre y la forclusión generalizada.

 

Silvina comenzó situando los textos que nos van a orientar en el estudio de la Clínica Estructural y la forclusión del Nombre del Padre, primera enseñanza de Lacan: Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis en los Escritos 2 de Lacan y el Seminario 5 Las Formaciones del Inconsciente, capítulo 8 y 9.

 

Es allí, donde Lacan en su retorno a Freud parte de la Verwerfung del Nombre del Padre, la forclusión de ese significante, que está ausente, falta en el campo del Otro y es diferente a lo reprimido.

 

Silvina nos aclara, que no tiene nada que ver que el padre sea débil, sumiso, sometido, enfermo etc. La cuestión no pasa por ahí, no hay que confundir el padre de la realidad con la función paterna, que es la que nos interesa y que puede ser ejercida la misma, sin estar el padre presente.

 

Si hay metáfora paterna, hay el Nombre del Padre y nos encontramos con la significación fálica en el campo del Otro y desde la clínica estructural hablamos de neurosis.

 

Pero, si no hay metáfora paterna, no hay Nombre del Padre, hay forclusión de ese significante, falta, no hay significación fálica, entonces el Deseo Materno DM no está simbolizado por no estar barrado por el NP y aparece entonces como una voluntad sin límites, nos dice Lacan y nos encontramos en el campo de la Psicosis.

 

En este campo entonces, hay la forclusión del NP, constatamos aquí claramente la insondable decisión del ser, hay la certeza absoluta de que el Otro goza de uno, el objeto a el sujeto lo tiene en el bolsillo, no está perdido y no hay posibilidad de que exista el malentendido.

 

La forclusión del NP, no es causal, es estructural y toca a algunos nos dice Adriana, no así la forclusión generalizada que afecta a todos por ser seres hablados hablantes.

 

Para adentrarnos en esta temática y en la última enseñanza de Lacan, en la clínica del sinthome, el texto que nos orientó es el Seminario 23 El sinthome.

 

Es allí, donde Lacan comienza a plantear la idea de hay otras forclusiones, además de la del NP. Adriana nos transmite que la forclusión generalizada, es la orientación por lo real que excluye el sentido, entendido el mismo como la unión entre lo Simbólico y lo Imaginario. ¿Y por qué nos afecta a todos? Por qué en cada sujeto, en el encuentro del lenguaje con el cuerpo, se produce un agujero y algo de ese goce pleno se pierde. Ante ese agujero, cada sujeto, inventa una solución posible, un modo singular de tratar ese agujero. Algunos lo hacen a través de los discursos establecidos u otros por fuera de los mismos, con soluciones, invenciones singulares que usan otro broche que el NP, como en la psicosis.

 

Desarrollados estos conceptos fundamentales vinculados a las psicosis. Los invitamos a la próxima clase del 2 de junio a las 18:00 en el auditorio del CIEC, para trabajar Las Psicosis en la infancia.

 

 

Florencia Ré

 

 


 

El pasado viernes 5 de mayo dimos comienzo al curso anual Departamento “Las psicosis en la infancia. Invenciones ancladas bajo transferencia”.

 

Contar con un auditorio colmado de asistentes, nos permitió constatar el interés que despierta esta temática, y también el interés que causa lo que el psicoanálisis puede decir. Nos acompañaron profesionales del campo de la medicina, la psicología, la pedagogía, la fonoaudiología y la psicomotricidad.

 

En esta oportunidad, luego que Beatriz Gregoret hizo su cálida apertura del curso, tomó la palabra Silvina Sanmartino, quien estuvo a cargo de la primera clase. Silvina comenzó su transmisión ubicando que para el psicoanálisis lacaniano, la psicosis es un asunto del

 

sujeto, un asunto del lenguaje. No es un déficit, sino un modo original de abordar el lenguaje.

 

A diferencia de lo que plantean las neurociencias, para el psicoanálisis no hay psicogénesis. Freud leyó a Schreber como lo haría un lingüista, partiendo de los signos y de que eso quiere decir algo. Para Freud el inconsciente es un lenguaje.

 

Cuando Lacan inventa el neologismo lalengua, lo hace para indicar que esa lalengua no tiene el orden lógico del lenguaje, y está ligada directamente al goce. A la psicosis la ubicamos del lado de lalengua privada. Quedar atrapado en esa lalengua privada, trae un sufrimiento psíquico. A su vez, el psicótico tiene un saber sobre su lalengua privada, por lo cual la posición de quien lo acompañe en un tratamiento tendrá que estar hecha de una prudente docilidad para hallar sus propias soluciones e invenciones.

 

Dos casos clínicos que Silvina leyó y comentó, nos permitieron captar cómo el niño puede ponerse al trabajo cuando hay un analista dispuesto a leer los signos del sujeto y hacerse destinatario de ellos con su presencia, y entonces esa lalengua que sólo servía para el goce, puede ingresar a un intercambio con el otro, y ceder algo de ese goce intrusivo.

 

Los esperamos a nuestra próxima clase el viernes 19 de mayo a las 18 hs. donde continuamos con el primer tramo: ELEMENTOS DIAGNÓSTICOS, LA CLÍNICA ESTRUCTURAL Y LA CLÍNICA DEL SINTHOME

 

 

                                                                                                                                                 Silvia Perassi



 

 

En la clase del 29 de septiembre, Claudia Lijtinstens inició la clase planteando qué entiende el psicoanálisis por autismo y cómo nos distinguimos de otros campos. Para las ciencias médicas, nos decía, es una enfermedad que ocurre en el desarrollo, una inhibición en el campo de los estímulos. Otra corriente médica actual se refiere a la “condición autística” diferenciándolo del trastorno y del síndrome.

 

Los psicoanalistas de la Orientación Lacaniana, consideramos que el autismo es una respuesta subjetiva. Para los seres hablantes, hace falta que el lenguaje funcione y se inscriba en su dimensión simbólica. En el autista esa inscripción no se produce de manera eficaz y el sujeto debe encontrar otras soluciones. Es por eso que los niños autistas experimentan el riesgo de la intrusión cuando se les demanda jugar, hablar o aprender. Todo se vuelve intrusivo, por lo cual el cuerpo y los objetos son elementos esenciales para defenderse del Otro. Se vuelve necesario descifrar cuál es el tratamiento que el niño viene haciendo - esa manera particular de defenderse – y encontrar formas no estandarizadas ni protocolizadas de extender sus modos defensivos. Hace falta ese preámbulo necesario para que consientan a que alguien ingrese en su encapsulamiento.

 

El Instituto Psicoanalítico del niño propone 5 ejes para situar el lugar del psicoanálisis en el tratamiento del niño autista **:

 

1-La formación en el análisis personal, para que cada practicante encuentre la adecuada distancia de sus propios ideales de normalización que son incompatibles con este acompañamiento profesional.

 

2-El respeto por la posición del sujeto no significa dejar al niño o al adolescente ser el “juguete” de sus estereotipias, repeticiones y ecolalias. Se trata de introducir allí, en una presencia discreta, nuevos elementos que van a complejizar “el mundo del autismo”.

 

3- La apuesta es que el niño pueda localizar de entrada cuál es la angustia y la perplejidad que desencadena en él la interpelación de un otro, para que pueda darse la creación o el descubrimiento de un “objeto autístico”, que permita algún lazo o nuevos espacios sin tantas constricciones.

 

4-Los psicoanalistas de ninguna manera ponen en duda la inscripción de los niños autistas en los dispositivos de aprendizaje.

 

5- Por el contrario, los psicoanalistas se levantan con su mayor fuerza contra los métodos de “aprendizaje intensivo” que en realidad son métodos de condicionamiento conductual que utilizan la presión, incluso la intimidación para promover cuidados totalitarios y totalizantes que se autoproclaman como único tratamiento válido del autismo.

 

De todo esto podemos desprender que se trata principalmente de un cuidado y un respeto por la subjetividad.

 

Luego de este recorrido, nuestra colega abordó los puntos principales de las investigaciones de Kanner y Asperger. Ambos se enfocaron en los rasgos de soledad autística, la exclusión del mundo exterior, el requerimiento de la invariancia en el entorno. Kanner tuvo una sensibilidad especial para decir que lo que le pasaba a los niños tenía que ver con otra cosa, que había un funcionamiento familiar afectado.

 

Claudia nos recuerda que el psicoanálisis se interesa principalmente por las soluciones, los arreglos del autista. Y que para encontrar la fórmula que nos permita ingresar en ese pequeño, rígido y cerrado mundo

 

defensivo del autismo, tenemos que establecer bien de qué estructura se trata. Hoy es frecuente que se diagnostique el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y que se trate de otra cosa.

 

En el tramo final, ella puntualizó las diferencias entre psicosis en la infancia y neurosis infantil; y las diferencias esenciales entre psicosis esquizofrénica y autismo. Y enfatizó que para poder hacer estas distinciones es fundamental captar cómo se relaciona el sujeto al cuerpo propio.

 

 

** http://wapol.org/es/articulos

 

 

Silvia Perassi

 

 

El 6 de octubre, Claudia Lijtinstens continúo trabajando sobre la temática del autismo, centrándose en dos puntos principales: la “práctica entre varios” y el tratamiento.

A diferencia de otras corrientes teóricas que abordan el autismo como una discapacidad, un déficit, nos dice que desde el psicoanálisis de orientación lacaniana vamos en contra de pensarlo así. Es una práctica sobre el autismo que se ocupa de buscar soluciones, de escuchar, detectar el detalle singular del sufrimiento de este sujeto, como dice Eric Laurent su cifra enigmática. Ya que, a partir de ese rasgo único, del niño, es que intentaremos construir esa práctica.

Es importante escuchar lo que ellos tienen para decirnos, dejarse enseñar por el modo singular de tratamiento de lo real que este niño autista realiza.

Claudia nos dice que “la práctica entre varios”, es nominada por Miller en 1992, para nombrar una experiencia que hacían desde 1974, una red de instituciones infantiles psicoanalíticas que comenzaron a abordar y conceptualizar la práctica sobre niños autistas.

“La práctica entre varios”, es una modalidad de psicoanálisis aplicado para probar que el niño autista se encuentra en el lenguaje. Es la invención de un dispositivo, donde lo que se pone en primer lugar y alrededor de la cual se construye esa práctica, son las condiciones que el niño nos trae. Podríamos decir entonces, para cada niño autista, habrá una institución particular, adecuada según las condiciones que el trae.

Los fundamentos de esta práctica entre varios, son cuatro:

1-volverse partenaire de cada niño, no como especialistas y fuera de toda reciprocidad imaginaria, sino pluralizado, descompletado.

2-el director de la institución es fundamental causando cada vez algo nuevo para evitar la automatización, respetando lo que el niño nos trae.

3-alojar a los niños para que puedan transitar tiempos importantes, albergarlos en una cierta rutina y orden. La existencia de la reunión clínica donde los psicoanalistas que actúan un poco como éxtimos, se introducen para ahuecar el discurso del amo, descompletando el saber, para que no sea conclusivo y sí a construir.

4-la referencia teórica-clínica anudada al discurso analítico. Y que todos sean analizantes, aclara Claudia, así se evita enredarse en el real del otro, en esta práctica tan compleja. La apuesta es alojar y respetar los rasgos singulares de cada pasante en estas instituciones.

El tratamiento posible apunta, como primera indicación, a producir una pausa en la deriva significante, infinita en la que se encuentra este niño autista, amplificar el mundo del sujeto y promover una nominación singular que le pueda permitir un lazo, aunque pequeño, con el otro. Acercándonos así a su cifra particular, a sus modos particulares de defenderse del otro. Introducir silencios, separaciones, estabilizaciones, abrochamientos, provocar así entonces un encuentro con el signo más particular de cada niño autista.

Una clase sumamente interesante donde la teoría y la práctica estuvieron anudadas en cada momento. Claudia nos enriqueció con su experiencia en la Fundación Avenir, que ayudó a esclarecer los conceptos de esta temática tan compleja.

¡Los esperamos la próxima clase, el 20 de octubre a las 18:00 hrs!!!

 

Florencia Ré.

 

 

El viernes 20 de octubre se dictó la clase “Soluciones posibles para el agujero forclusivo”. Eugenia Molina situó la misma en dos conceptos principales: “El agujero forclusivo” y “Las soluciones posibles e invenciones en las Psicosis”

Para pensar en el agujero es importante diferenciarlo de la falta, son dos términos distintos que pertenecen a diferentes registros, que son utilizados por Lacan en dos momentos de su enseñanza.

La falta nos remite a un lugar, a la ausencia que se inscribe en un lugar, hay posibilidad de sustitución. Predomina el registro de lo simbólico. El agujero en cambio está en el nivel de lo Real; de lo que no hay, hace desaparecer el ordenamiento de los lugares, excluye el sentido.

El agujero se conforma a partir de un borde. Podemos pensarlo a partir del redondel de cuerda; la consistencia de la cuerda no adquiere valor más que en relación con el agujero que, si no se lo nombra, resulta invisible.

El agujero es para todos, por eso decimos forclusión generalizada. Este concepto viene de la mano de la pluralización de los Nombres del Padre, en donde el mismo pierde exclusividad; deja de ser el único broche posible en la constitución de un parlêtre. Hay otros broches posibles. Hay la variedad.

Es en las Psicosis donde nos encontramos con una forclusión restringida del significante del nombre del padre.

Así las respuestas que los sujetos dan ante el agujero forclusivo, se erigen en tanto una defensa contra lo real.

En el seminario 7 “La Ética del Psicoanálisis”, Lacan define a la defensa como aquello que califica la relación inaugural del sujeto con lo real.

La defensa es la respuesta más primaria, no se interpreta, se puede molestar; perturbar o trabajar, para consolidarla cuando no hay. No hay el paradigma de qué se hace con ella. Nos encontramos primero con la defensa y luego viene el síntoma. El síntoma es un trabajo posterior a eso que marca la defensa. Algunos lo pueden construir genuinamente, otros pasan por un análisis.

Las soluciones posibles al agujero forclusivo se amplían, se diversifican. Tener como guía la singularidad de cada respuesta no exime de precisar la diferencia entre neurosis y psicosis.

Miller, en su texto “La invención psicótica” realiza una diferencia entre invención, creación y descubrimiento. La creación es a partir de la nada; en el descubrimiento; se advierte algo que ya estaba ahí. La invención es una creación a partir de materiales existentes. Se da un nuevo uso a materiales que existían para otra cosa. Se puede darle el valor del bricolaje. Podemos concluir que la misma es pertinente a la Psicosis

En un análisis es necesario escuchar, localizar, situar de qué real se trata para saber que invenciones se favorecen, las mismas no siempre son exitosas, no son permanentes, algunas veces no se producen. Hay que considerar que respuestas tienen estatuto de invención, y cuáles no.

La clínica del funcionamiento, no es una clínica del déficit, como practicantes del Psicoanálisis tenemos que despojarnos de ese prejuicio, es una clínica que se basa en la premisa de la positividad, contamos con lo que hay, alojamos siempre las invenciones genuinas, después vemos que surge en el análisis.

 

¡Los esperamos la próxima clase, el 3 noviembre a las 18:00 hs!

 

Andrea Noriega

 

 

 

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